Etiqueta: videojuegos retro

  • Uno de los grandes clásicos de los recreativos regresa: Arkanoid ya está disponible en Switch 2

    Uno de los grandes clásicos de los recreativos regresa: Arkanoid ya está disponible en Switch 2

    Hay videojuegos capaces de transportarnos directamente a otra época con apenas escuchar unos segundos de su música o ver unos segundos de su gameplay. Arkanoid: Revenge of DOH es uno de ellos y desde hoy, 3 de septiembre, podemos volver a disfrutar del clásico de Taito en Nintendo Switch y Nintendo Switch 2 gracias a la colección Arcade Archives de Hamster.

    Lanzado originalmente en los recreativos en 1987, Revenge of DOH fue la secuela del mítico Arkanoid y mantuvo esa fórmula tan sencilla como peligrosamente adictiva: controlar nuestra Vaus, hacer rebotar la bola y acabar con todos los bloques de cada pantalla.

    Arkanoid regresa con novedades en Switch 2

    No estamos ante un remake ni una reinterpretación moderna. La intención de Arcade Archives vuelve a ser conservar la experiencia del arcade original, aunque añadiendo algunas comodidades para jugarlo en máquinas actuales.

    Podremos modificar la dificultad, ajustar diferentes parámetros de imagen para intentar recrear el aspecto de las antiguas máquinas recreativas y competir por nuestras mejores puntuaciones mediante rankings online.

    Además, la versión de Nintendo Switch 2 pertenece a Arcade Archives 2, mientras que Nintendo Switch recibe la edición Arcade Archives tradicional. La versión de nueva generación incorpora funciones adicionales como Time Attack, varias ranuras de guardado, rebobinado y compatibilidad con VRR.

    Arkanoid: Revenge of DOH también amplió en su día la fórmula del original con rutas alternativas y una mayor variedad de objetos, así que sigue siendo una estupenda manera de descubrir —o redescubrir— uno de los grandes representantes del género.

    Casi cuarenta años después, DOH vuelve a estar esperando. Y nosotros encantados de volver a romper unos cuantos bloques.

  • Retroanálisis de The Legend of Zelda: cuando perderse formaba parte de la aventura

    Retroanálisis de The Legend of Zelda: cuando perderse formaba parte de la aventura

    Hay juegos que envejecen bien, juegos que envejecen mal y luego está The Legend of Zelda, que directamente parece venir de una época en la que los videojuegos querían que sufrieramos un poquito.

    Después de completarlo en Origen Nintendo, tengo clarísimo que jugar hoy al Zelda original de NES es una experiencia fascinante. A veces maravillosa. A veces desesperante. Y muchas veces las dos cosas al mismo tiempo.

    Porque aquí Nintendo no te lleva de la mano. Ni siquiera te coge del brazo. Te deja en mitad de Hyrule, te da una espada y prácticamente te desea suerte. Y allá vas tú, como pollo sin cabeza a la aventura.

    Bienvenido a Hyrule. Ahora búscate la vida

    La primera vez que empiezas The Legend of Zelda aparece Link en mitad del mapa y no hay una flecha indicándote dónde ir, una misión marcada, un minimapa lleno de iconos ni un personaje explicándote durante diez minutos cuál es tu objetivo.

    Hay una cueva cerca. Entras. Te dan una espada. Y comienza la aventura.

    Ahora puede parecer una locura, pero precisamente ahí reside buena parte de la magia del juego. Hyrule es un lugar que tienes que aprender, no simplemente recorrer.

    Durante mi partida me he perdido. Muchísimo. He dado vueltas pensando que estaba avanzando cuando realmente había regresado prácticamente al mismo sitio. He intentado recordar dónde estaba determinada pantalla. He buscado entradas a mazmorras. He vuelto sobre mis pasos.

    Y, curiosamente, esa sensación me ha encantado. Porque perderse en este Zelda forma parte de la experiencia Zelda en Nintendo NES.

    Cuando el mapa venía dentro de la caja

    Hay algo importantísimo para entender el diseño del juego: The Legend of Zelda no estaba pensado exactamente para jugarse como lo hacemos ahora. El mapa físico que venía con el juego era parte de la experiencia. Esta parte del juego que se ha perdido por completo (los manuales de instrucciones, las cajas bien detalladas, los protectores de los juegos… ese embriagador aroma) es algo que me da muchísima pena. Como la idea de perder el formato físico. No podemos permitirlo.

    Hoy estamos acostumbrados a considerar cualquier ayuda externa como lo habitual. Aquí ocurría justo lo contrario. Abrir aquel mapa, estudiarlo e intentar averiguar hacia dónde podías continuar era parte de la aventura. Y esto también convierte su edición original en algo precioso.

    Porque pocas cosas representan mejor aquella época que esa maravillosa caja dorada y el mítico cartucho dorado de Zelda. Era uno de esos juegos que antes incluso de encender la consola ya parecían especiales.

    Nintendo quería que supieras que aquello era una aventura importante. Y vaya si lo era.

    ¿Y si pongo una bomba aquí?

    Otro concepto que hoy resultaría prácticamente impensable es la forma de descubrir algunos secretos. Ves una pared. Puede que detrás haya algo. Puede que no. ¿Cómo lo sabes? Pues poniendo una bomba.

    No hay grietas enormes, pintura amarilla ni prácticamente ninguna pista visual que te diga: «Eh, jugador, aquí puedes hacer algo». Así que empiezas a experimentar. Una bomba aquí. Otra allá. Pruebas a quemar un arbusto. Empujas una piedra porque… ¿por qué no?

    Muchas veces no ocurre absolutamente nada. Otras incluso te salen enemigos, pero cuando descubres una entrada secreta por pura casualidad, aparece una sensación que los videojuegos modernos tienen muchísimo más difícil conseguir: la de haber descubierto realmente un secreto.

    No porque el juego quisiera que lo encontraras, sino porque tú decidiste probar.

    Difícil, cruel y tremendamente satisfactorio

    Y sí, The Legend of Zelda es difícil. Bastante. Especialmente si llegas esperando las facilidades de las entregas modernas. Los enemigos pueden hacer muchísimo daño, algunas habitaciones de las mazmorras son despiadadas y perderte puede provocar que acabes en lugares para los que quizá todavía no estás preparado.

    Pero su mayor dificultad no está únicamente en los combates. Está en no saber.

    No saber dónde está la siguiente mazmorra. No saber qué objeto necesitas. No saber dónde utilizarlo. No saber si esa pared esconde algo. No saber si llevas veinte minutos caminando en la dirección correcta.

    Y ahí está probablemente la mayor diferencia respecto a jugar un Zelda moderno.

    Guardar la partida: el verdadero jefe final

    Aunque si tengo que elegir uno de mis grandes enemigos durante esta aventura no sería Ganon. Sería aprender a guardar la partida.

    Me costó bastante más de lo que quiero reconocer descubrir cómo demonios se hacía correctamente. Hoy pulsamos un botón, aparece «Guardar partida» y asunto solucionado. Aquí hasta algo tan básico podía necesitar que conocieras el procedimiento.

    Y esto resume perfectamente cómo eran muchos videojuegos de aquella época. No esperaban necesariamente que descubrieras absolutamente todo tú solo. Estaban el manual, el mapa, los amigos del colegio, las revistas y ese maravilloso boca a boca de: «Me han dicho que si pones una bomba aquí hay una cueva».

    The Legend of Zelda permitía guardar nuestro progreso, sí, pero la forma de hacerlo estaba bastante lejos de lo que hoy consideraríamos intuitivo. De hecho, podíamos utilizar el segundo mando de la NES para acceder directamente a la opción de guardado.

    El proceso era el siguiente:

    1. Pulsar START en el primer mando para abrir la pantalla de inventario.
    2. Coger el segundo mando y mantener pulsados al mismo tiempo A + ARRIBA en la cruceta.
    3. Automáticamente aparecía una pantalla oculta desde la que podíamos seleccionar Save y guardar la partida.

    ¿Fácil? Cuando sabes que existe, sí. Ahora intenta descubrir esto en 1987 sin Internet, YouTube, tutoriales ni un señor gritándote en un Short cómo hacerlo en 20 segundos.

    En mi caso me costó bastante aprender cómo demonios se guardaba la partida, y precisamente ahí está parte del encanto de volver hoy a este Zelda. Hasta algo tan básico como guardar podía convertirse en otro pequeño secreto que el juego esperaba que descubrieras.

    Un Zelda que todavía entiende la aventura mejor que muchos juegos actuales

    Evidentemente, The Legend of Zelda ha envejecido. Su dificultad puede resultar frustrante, algunas pistas son demasiado crípticas y hay secretos que difícilmente descubriríamos sin ayuda. Volver hoy completamente a ciegas puede convertirse en un ejercicio de paciencia considerable.

    Pero después de terminarlo entiendo todavía mejor por qué este juego cambió tantas cosas. Porque debajo de todas esas limitaciones hay algo que sigue funcionando cuarenta años después: las ganas de explorar. De caminar una pantalla más. De probar una bomba. De quemar un arbusto. De entrar en una cueva. De preguntarte qué habrá al otro lado.

    Y después de tantos años de mapas gigantescos repletos de indicadores, misiones, brújulas y puntos de interés, resulta tremendamente refrescante regresar a un Hyrule que simplemente te dice:

    Ahí tienes el mundo. Ahora descubre qué hay dentro.

    Lo mejor

    • La sensación absoluta de aventura y descubrimiento.
    • Un Hyrule pequeño para los estándares actuales, pero lleno de secretos.
    • La libertad que ofrece desde prácticamente el primer minuto.
    • Descubrir cuevas y secretos experimentando.
    • Su caja, su mapa y ese inolvidable cartucho dorado.
    • La nostalgia de una época en la que perderse no era un problema: era parte del juego.

    Lo peor

    • Puede resultar demasiado críptico jugando sin ninguna ayuda.
    • Algunos secretos son prácticamente imposibles de intuir.
    • La dificultad tiene picos bastante importantes.
    • Determinadas mecánicas, como guardar la partida, hoy resultan innecesariamente poco intuitivas.

    Nota DSaster: 9/10

    The Legend of Zelda no necesita que ignoremos sus años para considerarlo una obra maestra. Precisamente lo interesante es jugarlo aceptándolos. Es tosco. Es difícil. Es críptico. En ocasiones puede llegar a desesperarte.

    Pero también consigue algo maravilloso: hacerte sentir que Hyrule es tuyo porque has tenido que aprenderlo tú mismo.

    Después de terminarlo en Origen Nintendo, me quedo sobre todo con eso. Con haberme perdido, haber colocado bombas donde no había absolutamente nada, haber sufrido para encontrar lugares que seguramente tenía delante de las narices y hasta haber tenido que aprender cómo narices se guardaba una partida.

    Y quizás esa sea la mejor definición posible del primer Zelda. Una aventura que no quería enseñarte el camino. Quería que lo encontraras.

    Aquí te dejo mi aventura completa por si la quieres ver y revisar. Seguro que te resulta de ayuda.

  • Joe & Mac vuelve a Nintendo: sus tres clásicos de SNES llegarán a Switch 2

    Joe & Mac vuelve a Nintendo: sus tres clásicos de SNES llegarán a Switch 2

    Hay juegos que con solo ver una captura consiguen transportarnos automáticamente a otra época. Qué recuerdos cuando íbamos a las recreativas a jugar al juego de los cavernícolas, ¿os acordáis? Joe & Mac es uno de ellos, y sus cavernícolas, dinosaurios y coloridos escenarios están preparados para regresar a Nintendo.

    Red Art Games ha confirmado que Joe & Mac Retro Collection llegará a Nintendo Switch 2 el próximo 29 de octubre de 2026, acompañando a las versiones de Nintendo Switch, PS5, Xbox Series y PC. Y lo mejor es que no hablamos únicamente del primer juego.

    Tres clásicos de SNES en una misma colección

    Joe & Mac Retro Collection reúne tres títulos desarrollados originalmente por Data East y publicados en Super Nintendo durante la década de los 90:

    • Joe & Mac: Caveman Ninja
    • Congo’s Caper
    • Joe & Mac 2: Lost in the Tropics

    La colección incluirá además las versiones occidentales y las versiones japonesas originales sin censura, algo especialmente interesante para quienes quieran descubrir algunas de las diferencias que nos encontramos en aquellos años.

    Pero Red Art Games no se ha limitado a meter las ROM y listo. Tendremos estados de guardado, función de rebobinado, filtro CRT, diferentes formatos de pantalla y reproductor de música. También podremos consultar las cajas, manuales y cartuchos originales mediante una especie de museo virtual.

    Joe & Mac también estrena un nuevo desafío

    Una de las novedades más interesantes será el Boss Rush, un modo completamente nuevo pensado para enfrentarnos directamente contra los jefes de estos clásicos. Además, Joe & Mac: Caveman Ninja y Joe & Mac 2 conservarán el cooperativo local para dos jugadores.

    Personalmente, este tipo de recopilaciones me encantan. No solo permiten recuperar juegos que marcaron una época, sino que ayudan a que nuevas generaciones puedan descubrirlos sin tener que recurrir al hardware original.

    Joe & Mac Retro Collection llegará en formato digital a Nintendo Switch 2 el 29 de octubre. También habrá ediciones físicas Standard, Deluxe y Rock a comienzos de 2027, aunque por el momento estas solo están anunciadas para Nintendo Switch original y PS5.

    La Edad de Piedra está de vuelta. Y esta vez también pasa por Switch 2.

  • Retroanálisis de Illusion of Time: ¿Sigue siendo mágico 30 años después?

    Retroanálisis de Illusion of Time: ¿Sigue siendo mágico 30 años después?

    Hay juegos que recuerdas por ser extraordinarios y otros que recuerdas por el momento en el que llegaron a tu vida. Y luego están esos pocos títulos capaces de conseguir las dos cosas al mismo tiempo.

    Illusion of Time es uno de ellos. Mi primera experiencia con un juego Action RPG (ARPG) y gracias a él soy así de fan de los juegos de este género.

    Después de haberlo jugado de nuevo de principio a fin en La Ruta del Rol, tenía muchas ganas de sentarme tranquilamente y hablar de él. No solamente para comprobar cuánto había envejecido uno de los RPG más queridos de Super Nintendo, sino para descubrir si todo aquello que recordaba seguía estando realmente ahí.

    Y sí. Sigue estando. Aunque también os digo una cosa: volver a Illusion of Time tantos años después permite apreciar algunas de sus virtudes mucho mejor… y también descubrir unas cuantas costuras que quizá en 1995 no queríamos ver. Pero precisamente ahí está parte de su encanto.

    Entre Soul Blazer y Terranigma estaba Illusion of Time

    Desarrollado por Quintet, Illusion of Time apareció originalmente en Japón el 27 de noviembre de 1993 bajo el nombre Gaia Gensōki. Un año después llegó a Norteamérica como Illusion of Gaia y finalmente aterrizó en Europa en abril de 1995 con el nombre que muchos de nosotros conocemos.

    Y para los jugadores españoles aquello tenía algo muy importante: podíamos jugarlo en castellano. Puede parecer una tontería vista desde 2026, pero en plena época de Super Nintendo encontrarte una aventura de estas características traducida era todo un acontecimiento. APRENDE SQUARE ENIX… mira que no traer juegos como Octopath Traveller 0 al castellano… imperdonable.

    Nintendo se encargó de su publicación occidental y Quintet realizó distintas versiones para el mercado europeo. El propio equipo recordaría años después el enorme trabajo que supuso revisar las diferentes traducciones, especialmente porque consideraban que la historia era el corazón de Illusion of Time.

    Y creo que esta última frase explica perfectamente el juego. Porque si venimos directamente de Soul Blazer, el cambio es enorme.

    Esta vez lo importante es el viaje

    Soul Blazer tenía una estructura tremendamente adictiva. Entrábamos en una mazmorra, eliminábamos enemigos y poco a poco devolvíamos la vida al mundo. Illusion of Time abandona prácticamente todo aquello.

    Aquí tenemos una aventura mucho más lineal y dirigida, con mayor presencia de personajes, conversaciones y acontecimientos. Nuestro protagonista es Will, un joven que sobrevivió misteriosamente a una expedición a la Torre de Babel en la que desapareció su padre.

    Lo que comienza siendo la historia de un grupo de chavales acaba convirtiéndose en un viaje alrededor de un mundo inspirado en el nuestro. Y vaya viaje.

    La Gran Muralla China, Angkor Wat, las Líneas de Nazca, las pirámides de Egipto… Illusion of Time juega constantemente con lugares y civilizaciones reales para construir su propia fantasía.

    Pero lo verdaderamente especial no son los lugares. Son las cosas que ocurren mientras viajamos por ellos.

    Un juego bastante más oscuro de lo que recordaba

    Este ha sido probablemente uno de los aspectos que más me han llamado la atención al volver a jugarlo. Porque visualmente Illusion of Time puede parecer una aventura bastante inocente. Tenemos un grupo de niños, personajes simpáticos, colores vivos y ese aspecto maravilloso de los RPG de 16 bits.

    Pero debajo de todo eso hay temas sorprendentemente adultos. Muerte, esclavitud, hambre, enfermedad, pérdida, sacrificio… Y Quintet no siempre intenta endulzarlos.

    Hay momentos realmente duros y alguno de ellos sigue funcionando perfectamente tres décadas después. El juego consigue transmitir esa sensación de que Will y sus amigos están descubriendo que el mundo es muchísimo más complicado de lo que imaginaban cuando estaban tranquilamente jugando en South Cape.

    Es, en cierto modo, una historia sobre hacerse mayor. Y creo que ahí se encuentra buena parte de la magia que todavía conserva.

    Un RPG que casi no quiere ser RPG

    Aquí encontramos una de las mayores peculiaridades de Illusion of Time. No tenemos dinero. No compramos armas. No encontramos nuevas armaduras. Tampoco conseguimos puntos de experiencia de la manera tradicional.

    En su lugar, cada zona tiene un determinado número de enemigos y, al eliminarlos completamente, podemos obtener mejoras permanentes de ataque, defensa o vida.

    Es una mecánica tremendamente sencilla que consigue algo que a mí me encanta: invitarte a limpiar completamente cada escenario. Ves que quedan dos enemigos y sabes perfectamente que no te vas a marchar hasta encontrarlos. Al menos yo no puedo en este tipo de juegos, si hablamos de speedruns ese es otro cantar.

    El problema es que esta simplificación también provoca que prácticamente desaparezca toda la personalización que esperamos encontrar en un RPG. No hay builds, equipamiento ni demasiadas decisiones sobre cómo queremos desarrollar a Will. Aquí Quintet quiere que avancemos. Y punto.

    Will, Freedan y Shadow

    La otra gran mecánica del juego está en las transformaciones. Will no estará solo durante toda la aventura. En determinados momentos podremos transformarnos en Freedan, un poderoso caballero oscuro mucho más preparado para el combate, y posteriormente aparecerá Shadow.

    Los tres personajes cuentan con características y habilidades diferentes que además sirven para resolver pequeños puzles y acceder a determinadas zonas. Sobre el papel parece un sistema bastante profundo. En la práctica, bastante menos. Y aquí creo que Quintet podría haber aprovechado muchísimo más la idea.

    Freedan funciona muy bien y cambiar entre personajes aporta variedad, pero muchas veces utilizaremos una transformación simplemente porque el propio juego ha decidido que necesitamos esa habilidad para continuar. No existe demasiada libertad.

    De hecho, esa palabra nos lleva directamente a uno de los mayores problemas de Illusion of Time.

    Demasiado lineal

    Volver a jugarlo después de Soul Blazer hace que esto resulte todavía más evidente. Illusion of Time es extremadamente lineal.

    Hay momentos en los que abandonamos una zona y directamente no podemos regresar. El juego nos lleva constantemente de un lugar al siguiente y apenas existen misiones secundarias.

    La principal excepción son las 50 Joyas Rojas, repartidas por toda la aventura y que podemos entregar a Gem para recibir diferentes recompensas.Y cuidado con ellas. Porque debido precisamente a esa imposibilidad de regresar a determinados lugares, perder una puede significar despedirse del 100 % de la partida.

    Sí. He venido a recordaros ese pequeño trauma.

    Jugablemente sigue funcionando

    A pesar de esa linealidad, hay algo que Illusion of Time continúa haciendo realmente bien: jugarlo resulta agradable. El combate es sencillo, directo y bastante rápido. No necesita grandes sistemas porque tampoco pretende tenerlos. Mazmorra, enemigos, pequeños puzles, nuevas habilidades y jefe. Y seguimos.

    Quintet explicó posteriormente que con Illusion of Gaia buscaba precisamente acercar el disfrute de un juego de acción a personas que normalmente no jugaban a este tipo de títulos. Y creo que lo consiguieron. Además, gráficamente el salto respecto a Soul Blazer es enorme.

    Los escenarios tienen mucha más personalidad, las animaciones son mejores y algunos lugares siguen siendo preciosos incluso hoy.

    A todo esto tenemos que sumar la banda sonora de Yasuhiro Kawasaki, fundamental para conseguir ese tono melancólico que acompaña buena parte de la aventura. Moto Hagio participó además en el diseño de personajes y la novelista Mariko Ōhara trabajó en la historia.

    Había bastante talento metido dentro de aquel cartucho.

    Entonces, ¿ha envejecido bien Illusion of Time?

    Sí. Pero con ciertos matices a recalcar. Su excesiva linealidad pesa más ahora que hace treinta años. Echo de menos algo más de exploración, más secretos, equipamiento y, sobre todo, que el fantástico sistema de transformaciones hubiera dado mucho más de sí.

    También existen algunas decisiones de diseño propias de otra época. Pero cuando pongo todo eso en una balanza aparece algo que para mí sigue teniendo muchísimo más peso: su aventura.

    Illusion of Time tiene alma. Tiene personajes que recuerdas, lugares que se quedan grabados en la memoria y momentos que siguen siendo capaces de provocar algo en el jugador tantos años después. Y eso no es precisamente fácil.

    De Soul Blazer a Terranigma

    Además, jugar estos títulos consecutivamente permite apreciar muchísimo mejor la evolución de Quintet. Soul Blazer puso muchas de las ideas sobre la mesa.

    Illusion of Time decidió reducir algunos de sus sistemas para concentrarse muchísimo más en contar una gran aventura. Y después llegaría Terranigma.

    El propio Tomoyoshi Miyazaki explicaría durante el desarrollo de este último que querían combinar el particular concepto de Soul Blazer con el mundo mucho más grande y épico que habían conseguido crear en Illusion of Gaia.

    Por eso creo que jugar los tres actualmente resulta especialmente interesante. No estamos ante una trilogía tradicional. Estamos viendo cómo Quintet fue evolucionando sus propias ideas juego tras juego.

    Illusion of Time completo en La Ruta del Rol

    Y como siempre digo: una cosa es hablar de un juego y otra muy diferente jugarlo. Por eso, si después de leer este análisis os han entrado ganas de regresar a South Cape, tenéis disponible en nuestro canal el gameplay completo de Illusion of Time, jugado de principio a fin dentro de La Ruta del Rol.

    Una oportunidad perfecta tanto para aquellos que quieran recordar esta aventura como para quienes nunca hayan descubierto uno de los RPG más especiales de Super Nintendo.

    También hablamos de Illusion of Time en nuestro podcast

    Y todavía nos quedaban cosas por contar. Además del gameplay completo, también hemos dedicado un podcast a Illusion of Time, hablando con mucha más tranquilidad sobre el juego, nuestros recuerdos y todo aquello que convirtió la aventura de Will en un título tan especial para muchos jugadores.

    Porque hay juegos que terminas y pasas al siguiente. Y luego están aquellos sobre los que podrías estar hablando durante horas.

    ¿Merece la pena jugar Illusion of Time en 2026?

    Rotundamente sí. Quizá hoy resulte demasiado lineal. Quizá sus sistemas sean excesivamente sencillos. Y probablemente Terranigma llevaría muchas de sus ideas bastante más lejos. Pero reducir Illusion of Time a sus mecánicas sería no entender qué hizo especial al juego.

    Porque treinta años después el viaje de Will continúa teniendo algo especial. Yo he vuelto a South Cape. He recorrido otra vez las ruinas. He buscado las dichosas Joyas Rojas. Y he llegado nuevamente hasta el final. Y después de todos estos años sigo pensando prácticamente lo mismo:

    Illusion of Time es uno de esos juegos que ayudan a explicar por qué muchos nos enamoramos de los RPG de Super Nintendo. Y qué mejor momento que ahora para jugarlo, sabiendo que Terranigma está a la vuelta de la esquina.

    Lo mejor

    • Una historia que sigue funcionando más de 30 años después, con momentos sorprendentemente adultos y emotivos.
    • El viaje por lugares inspirados en nuestro mundo le da una personalidad enorme.
    • Will, Freedan y Shadow aportan variedad tanto al combate como a la exploración.
    • Su sistema de progresión es sencillo, pero consigue que quieras eliminar todos los enemigos de cada zona.
    • Una banda sonora fantástica que acompaña perfectamente ese tono melancólico tan característico del juego.
    • Visualmente ha envejecido muy bien y algunos escenarios siguen siendo preciosos.
    • Es una pieza fundamental para entender la evolución de Quintet entre Soul Blazer y Terranigma.
    • Tiene algo difícil de medir: alma. Es uno de esos juegos que recuerdas muchos años después de terminarlo.

    Lo peor

    • Es demasiado lineal, incluso para los estándares de su época.
    • La imposibilidad de regresar a determinadas zonas puede ser especialmente cruel si buscas el 100 % y las 50 Joyas Rojas.
    • Las transformaciones podrían haberse aprovechado muchísimo más.
    • Tiene muy poca personalización para tratarse de un RPG: sin equipamiento, builds ni apenas decisiones sobre la evolución del personaje.
    • Algunos puzles y decisiones de diseño han envejecido peor que el resto del conjunto.
    • En determinados momentos se nota que el juego te lleva demasiado de la mano.

    Nota DSaster

    9,5 / 10

    Un viaje inolvidable

    Illusion of Time no es perfecto y el paso de los años hace todavía más evidentes algunas de sus limitaciones. Pero su historia, sus personajes, su ambientación y esa particular mezcla de aventura, melancolía y descubrimiento continúan funcionando extraordinariamente bien.

    Puede que Terranigma terminara llevando muchas de las ideas de Quintet más lejos, pero eso no hace menos especial a la aventura de Will.

    Más de treinta años después, Illusion of Time sigue siendo uno de los grandes RPG de Super Nintendo y una parada obligatoria en La Ruta del Rol.