Si me dieran un céntimo cada vez que me encuentro con un juego con una premisa tan clara y sencilla… Una princesa está ubicada en un lugar remoto. Tenemos que salvarla a ella y a todo el reino. Qué mejor manera que enfrentarnos a un mundo hostil que con una espada de madera.

Sí. Esta historia en el año que nos encontramos no es la panacea, ni la más original de todas. Pero la idea de mundo que nos presenta este The Legend of Zelda, sí que se puede decir que es adelantada a su tiempo.
Este juego del año 1986 nos arrastra a una aventura compleja en un mundo semi abierto. Nos vamos a perder al comienzo en muchas ocasiones (hasta para descubrir cómo se salva la partida), pero después vamos a conocer cada arbusto, cada trampa y cada localización secreta como la palma de nuestra mano.

Link evolucionará y con él, el mundo que nos rodea: Mazmorras, laberintos, secretos, hadas, octorocks y muchos objetos que nos acercarán poco a poco al clímax de esta aventura que marcará el comienzo de una franquicia inolvidable. Nuestro heroe no dirá una palabra y para nuestra desgracia ni siquiera lo hará en castellano.
Lo dice claramente el nombre: La Leyenda de Zelda y no es por nada, porque cumple con lo que dice. Es legendario porque es una historia épica. Es legendario porque fue el comienzo de algo importante. Es legendario porque como toda aventura es difícil a más no poder. Es legendario porque… lo dice en el nombre.
Si se os ha despertado la curiosidad sobre este juego, aquí os dejo un enlace con toda la aventura en nuestra serie Origen Nintendo. Si tenéis cualquier duda, podéis preguntarme que estaré más que encantado de contaros todo con mucho detalle.
CONCLUSIÓN:
El comienzo de una gran franquicia en un mundo abierto para nada fácil de descubrir. 10/10


